Las actuaciones cero defectos son estrategias que ponen el énfasis en hacer las cosas bien la primera vez. Por tanto, una estrategia de calidad en la atención sanitaria resulta pertinente e imprescindible. Las estrategias cero defectos aplicados a los servicios sanitarios deben ir centradas a la forma en la que se realizan los procesos y cada una de sus actividades.

Una estrategia cero defectos va a requerir que el personal sanitario sea perfectamente conocedor y esté perfectamente entrenado en los procesos sanitarios en los que tiene que intervenir. Esto requiere por parte de la organización programas de formación específicos para cada uno de los procesos que se realizan.

Si bien es cierto que los procesos sobre los que tendemos a fijarnos en mayor manera son aquellos que requieren alta tecnología, no es menos cierto que todos los procesos relacionados con la interacción de las personas en el ámbito sanitario son igualmente importantes, dada la amplitud de las emociones que están implicadas en el ámbito sanitario.

La estrategia cero defectos requiere además de la familiarización con el proceso sanitario, la comprensión de la relación que hay entre el trabajo individual de las personas y los resultados de servicio que se van a obtener. Y es en este preciso momento, cuando cada uno de los profesionales comprende la influencia de su trabajo, donde desde la gestión sanitaria se debe favorecer la generación de ideas y sugerencias sobre la actuación en cada uno de los procesos.

Esto se consigue con la organización de reuniones de grupo donde se exponen las políticas y estrategias de cero defectos y a partir de ahí pueda ser establecido un debate sobre la mejor forma de implementar cada acción necesaria en todos los procesos.

Las estrategias de cero defectos hacen necesario que los profesionales dispongan de resultados claros sobre cada una de las acciones que han realizado. Esto hace también necesario que los profesionales sanitarios estén formados en técnicas de análisis de datos que les puedan facilitar la interpretación de los mismos y así, la identificación y entendimiento de los problemas surgidos y el modo de resolución de los mismos.

Para que una estrategia cero defectos tenga éxito debe estar compuesta de una serie de pasos, como son:

  • Una dirección involucrada con las estrategias cero defectos
  • Un equipo centrado en la mejora de la calidad
  • Sistemas de medición de la calidad
  • Establecimiento de un proceso de evaluación
  • Generar entre los profesionales la conciencia de calidad
  • Establecimiento de acciones correctivas
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  • Desarrollar un grupo de personas centradas en la estrategia cero defectos
  • Formación en la identificación de puntos críticos del proceso
  • Fijar metas y objetivos
  • Establecer procesos para eliminar errores claros y sencillo
  • Reconocer a los profesionales involucrados con las estrategias cero defectos
  • Formar un consejo de profesionales sanitarios para la gestión de la calidad.

Debemos entender que una organización sanitaria que no posea una adecuada política de calidad puede llegar a producir entre un 20% y un 40% más de errores, que otra organización que si posea estas políticas.

El coste de la calidad es el coste de no hacer bien las cosas a la primera. Analizar los costes de la calidad es complejo ya que analizar y atribuir costes en algunas partes de los procesos sanitarios lo es. Si sabemos que se generan problemas asociados y tiempos ociosos relacionados con los procesos y que, a su vez, producen desajustes en los procesos de prestación de servicios sanitarios.  Pero hay múltiples aspectos que son difíciles de evaluar y cuantificar.

A pesar de las dificultades, es necesario avanzar en las políticas y estrategias de cero defectos en la prestación del servicio sanitario, para aumentar la fiabilidad de los procesos y obtener resultados sanitarios eficientes.